CONMEMORACIÓN PASCUA DE MADRE PAULINA 2022

CONMEMORACIÓN PASCUA DE MADRE PAULINA 2022

(30 de abril de 1881, 09:00 hrs, Paderborn, Alemania)

Detenemos un momento nuestras actividades y nos ponemos de pie. Guardamos silencio y nos ponemos en la presencia del Señor en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  Un día 30 de abril, hace 141 años atrás…a las tres de la madrugada Madre Paulina recibe por última vez a Jesús en la Comunión, la alegría y felicidad de su vida. En un ambiente de angelical serenidad, agradece hasta el más pequeño servicio, pide perdón por todas las faltas que, como todo ser humano pudo haber cometido. Y así, sin agonía, respirando a veces profundamente, inclinó su cabeza y expiró a las nueve de la mañana, víctima de una aguda pulmonía. ¡Preciosa a los ojos de Dios es la muerte de sus santos!  
(Dejamos un momento de silencio)

Escuchemos con un corazón dócil y dispuesto las palabras de Madre Paulina:

“Morir felizmente es la meta de esta vida. Al morir nos preguntarán, ¿Cuánto amaste durante tu vida? ¡Ama a Dios y a tu hermano fielmente! ¡Avanza con valor por el camino de la vida! Todo pasará – penas y alegrías- sólo el Amor permanece, y si tú has amado mucho a Dios y al prójimo en esta vida, el Señor te mostrará su misericordia en la última hora y te conducirá al cielo” (Reflexión de Madre Paulina escrita en su retiro del año 1845).

(Dejamos otro breve instante de silencio)

Mañana sábado 30 de abril conmemoramos la Pascua de Madre Paulina, es decir, celebramos su paso de esta vida a la vida eterna junto al Padre Dios.

Hoy damos gracias al Señor por la vida de Paulina, por su obra de amor ejemplar, y ofrecemos también la vida de quienes fueron parte de nuestra comunidad educativa y que ya no están entre nosotros: Cada uno en el silencio de su corazón trae a su memoria a sus familiares y amigos que ya partieron a la Casa del Padre.

(Dejamos otro breve momento de silencio)

En este breve momento de oración pedimos también por todos nuestros familiares y amigos difuntos, para que el Señor, en su infinita misericordia, haya perdonado sus faltas y los tenga gozando de la Plenitud de su Reino.

En un gesto de amor nos unimos rezando:

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa, Oh Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón,
mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.

Nos quedamos en el amor de Jesús resucitado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

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